lunes, 28 de noviembre de 2016

Marketing agropecuario: ¡asignatura pendiente!

No los juzgo. Incluso entiendo que es natural que comuniquen así. Pero creo que al sector más competitivo de la Argentina -el campo- le ha llegado la hora de vivir una revolución de su comunicación y su marketing.

A lo largo de los últimos años ha habido sectores tanto o más tradicionales que éste a los que "le cayó la ficha" y han mostrado giros sorprendentes, en algunos casos pasando a la vanguardia. 

Por citar alguno: las marcas de combustible (YPF, Shell, etc) El giro de sus publicidades, los impresionantes cambios en sus puntos de venta, la forma en la que incorporaron las promociones, los sistemas de fidelización de clientes... siguen sorprendiendo aún hoy. 

¿Otro? Las farmacias (Farmacity) que eran hasta hace poco los comercios más quedados en el tiempo. O el mercado de la salud que -paulatinamente- (aunque nunca falta una marca o empresa que sigue usando la fórmula tradicional) deja de mostrar sus médicos sonriendo con sus guardapolvos blancos, rodeados de tecnología y aparatos de última generación en un marco pulcro y limpio y arriesga hacia una comunicación de marca vinculada a los sentimientos. (desde Oxford tuvimos la alegría de ser uno de los precursores de este cambio con nuestro cliente Hospital Privado y ganar un Premio Mercurio)

Pero, como contracara, hay sectores de la economía que se empecinan en mantener su comunicación en formatos tradicionales que -en mi humilde opinión- no sólo resultan neutrales en sus efectos marketineros sino que son francamente negativos. Por nombrar uno: el marketing de los repuestos del auto (y sus tradicionales almanaques!!) o incluso el marketing de las motos nacionales que no logran superar el formato del conductor manejando el producto y consignas sobre todas las bondades técnicas que el mismo tiene!)

¿Y el campo? Hablo de las propuestas de bienes y servicios que se dirigen al productor agropecuario. Allí -podría decirse- está todo por hacerse. La comunicación sigue siendo lineal: el producto, sus atributos técnicos y el logo. Muy pocos son los que apuesta a una comunicación más sofisticada, que llegue al corazón de los receptores.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Un caso interesante de "Marketing experiencial" (el festejo de los 50 años de Oxford)

Hace tiempo ya que se consolidó la tendencia de no dejar que el posicionamiento quede sólo librado a la comunicación. Y avance en ofrecer al cliente "vivir una experiencia" respecto a lo que la marca está proponiendo.

No es sencillo. Es más fácil circunscribirse a un buen material publicitario y a buenos contenidos producidos que asumir el riesgo de hacer realidad esos conceptos en los momentos de verdad en los que la marca se encuentra frente a frente con el cliente y debe revalidar lo que ha dicho de sí misma.

Lo último en esta tendencia es intentar ir un poco más allá de lo que ya se ha probado.
Una degustación, una intervención de BTL, algún regalito, una invitación a un evento tradicional, una pieza original de marketing directo que llega a las manos del cliente, son todas acciones que suman y que ofrecen experiencias. Pero tal vez no sean suficientes para un posicionamiento profundo. 


Se necesita innovar y cruzar los límites para ofrecer una experiencia que sea concreta, original y memorable.

Con humildad, valga como ejemplo, lo que hemos hecho para los 50 años de Oxford. 

El concepto que nos hemos auto-propuesto para inspirar esta nueva etapa que comenzamos es "The believe philosophy" (la filosofía de creer). "Believe" es un norte y a su vez es una característica con la que sentimos que estamos resumiendo nuestra forma de encarar la publicidad y la comunicación que construimos para nuestros clientes (y también la forma con la que encaramos la vida).

A ese concepto le dimos una identidad



y lo desplegamos con una serie de piezas de comunicación que le fueron dando forma, de manera sutil. Valga como ejemplo estos tres videos:








Intervenimos nuestras oficinas tanto de Córdoba como de Buenos Aires, desplegamos el concepto en folletos muy originales que enviamos por correo a clientes y empresas amigas de todo el país.

Pero no era suficiente. Había que demostrar -dentro del marco del festejo por los 50 años- que este concepto no se "quedaba sólo en palabras" sino que pasaba a la acción. Y le proponía acción a nuestros clientes.

Así nació la idea de invitar a 20 de los clientes más importantes de la agencia a vivir una "air experiencie". Sentir esa filosofía de creer en el cuerpo y en la piel y arriesgarse dando "un salto al vacío".